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“Domingo en Bamako” : crónica de una misión de refuerzo de prensa

Lorris Mazaud - Bamako, Mali - 4 juillet 2014

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"Lorris, ¿tiene las vacunas al día ?"

Cualquier diplomático sabe en qué van a acabar ciertas preguntas. "¿Qué tal lleva el calor / el frío / las minas antipersona ?"

Son preguntas que solo pueden significar una cosa : que te vas a perder unos cuantos capítulos de Game of Thrones las próximas semanas.

Un poco de aprensión…

"Perfecto –dice mi jefe–, se marcha a Bamako en misión de refuerzo de prensa. Los compañeros le necesitan en Mali".

Ya me parece estar oyendo a mi madre :

-Mali... ¿ese país en guerra en el que los terroristas destruyen mausoleos ?
-Sí, mamá.
-¿El país en el que ha habido un golpe de Estado hace poco ?
-¡Bingo !
-El país en el que secuestran…

Sin tiempo para terminar de imaginar el final de la conversación, oigo cómo me dicen :
"En cualquier caso, muchas gracias por su disponibilidad. Y ¡suerte ! Le vamos a echar de menos".

Trabajo en la Dirección de Comunicación y Prensa del Ministerio francés de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional, la DCP. Para ser exactos, desempeño el cargo de "adjunto al portavoz, encargado de asuntos africanos".

Mis compañeros me han apodado cariñosamente "el gato negro de la DCP" por el imán que tengo para que me toquen las peores guardias telefónicas. Esas en las que, en mitad de la noche, hay que responder a las preguntas de la prensa tras un terremoto en un país de Asia Central cuyo nombre, medio dormido aún, no estás seguro de haber entendido bien.

Visto mi historial, tenía un poco de aprensión por la misión en Bamako, en enero de 2013, apenas unos días después del inicio de la intervención militar francesa en Mali. ¿Estaba realmente garantizada la estabilidad en la capital ? ¿Estaría a la altura de las expectativas que habían depositado en mí ? Y, sobre todo, ¿estaba al día en la discografía de Amadou et Mariam ?

Un año después, aquellas preguntas me hacen sonreír. De hecho, aquella misión es uno de mis recuerdos profesionales más hermosos. Lo cierto es que Bamako es una ciudad increíble : un río majestuoso, colinas hasta donde alcanza la vista, una cocina increíble, etc. Y con la suerte que tengo, hasta tuve un pequeño extra : la visita sorpresa de un presidente de la república, de cuatro ministros y la llegada de un buen centenar de periodistas para cubrir el acontecimiento.

Pero vayamos en orden. ¿En qué consiste una misión de refuerzo de prensa ?

La misión de refuerzo de prensa : definición

No hace falta recordar que vivimos en la era de la inmediatez y de la información permanente. Cuando estalla una crisis en alguna parte, los medios de comunicación llegan en menos de una hora. Necesitan imágenes, explicaciones, entrevistas… En pocas palabras, deben informar. Es una misión noble.

Para una embajada, todo eso supone trabajo. Las embajadas están a diario en contacto con los periodistas. Esta comunicación es esencial para recabar información, transmitir mensajes, explicar las posiciones francesas sobre los grandes temas de la actualidad internacional, etc. Los embajadores conceden regularmente entrevistas en los medios de comunicación locales. A veces, en colaboración con la Dirección de Prensa en París, también reciben a periodistas franceses que están de paso en sus países de residencia. Mantienen entonces entrevistas off the record, en las cuales sus palabras se atribuyen a « una fuente diplomática ». Es un formato muy práctico que les da, sobre todo, más libertad para hablar de ciertos temas.

En los casos en los que se produce un acontecimiento relevante en la actualidad internacional, el envío de un refuerzo de prensa puede ser muy útil para ayudar a los compañeros a enfrentarse a la presión mediática y a la afluencia de periodistas. Así, en cuanto llegué a Bamako, me puse a ayudar a redactar resúmenes de prensa, a organizar las entrevistas del embajador con los periodistas, a preparar argumentarios, a redactar proyectos de respuesta a entrevistas por escrito, pero también a estar pendiente de la seguridad de los periodistas que hacían reportajes en Mali y a echar una mano al equipo, muy simpático, que trabajaba en la embajada.

El acontecimiento que lo cambia todo

El ritmo de trabajo es alto, pero el 31 de enero de 2013, todo está a punto de cambiar. Una mañana, siento una agitación especial en los pasillos de la embajada. Hay una sensación de euforia y electricidad en el aire. Veo a un colega que pasa corriendo :

-¿No te has enterado de que viene ?
-Perdona, pero ¿quién viene ?
-El presidente de la república, ¡animal !

48 horas después, el presidente francés llega efectivamente a Mali, acompañado por los ministros de Defensa, de Asuntos Exteriores y del ministro delegado encargado de Desarrollo.

El mecanismo que se pone en marcha para asegurarse de que un desplazamiento de este calibre sea un éxito es impresionante. Involucra a todos los servicios de una embajada, que están en contacto con los equipos del Elíseo. Todo está planificado, medido y controlado hasta el último detalle. La jornada es excepcionalmente intensa, porque en menos de 24 horas, el presidente va a visitar Bamako, Tombuctú, entrevistarse con las autoridades de transición, reunirse con representantes de la comunidad francesa y pronunciar un discurso importante en la plaza de la Independencia. Creo, además, que la visita ha sido un éxito al que me alegro de haber podido contribuir, a mi humilde nivel, desde el ámbito de la prensa.

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Quand je rentre de mission....

Un regalo sorpresa

¿Un último recuerdo de aquella visita ? Durante su desplazamiento a Tombuctú, que acababa de ser reconquistada, el presidente recibió un regalo excepcional : un camello (o un dromedario, siempre los confundo). El presidente francés, sorprendido pero visiblemente emocionado, declaró que lo utilizaría "en la medida de lo posible como modo de locomoción".

Al día siguiente asistí a una conversación surrealista en el despacho del embajador sobre la forma de repatriar el animal a Francia. En aquella habitación, un grupo de diplomáticos y militares hablaba, con toda la seriedad del mundo, de las pruebas veterinarias que debía pasar el camello, del plan de vuelo para llevarlo a París pasando por Bamako, de la perspectiva de acogerlo en un zoo... Tuve que pellizcarme varias veces para cerciorarme de que no estaba soñando.
Al final no se pudo repatriar el animal (¿por incompatibilidad con el césped del Elíseo ?), y creo haber leído que el animal, desde entonces, había terminado en alguna olla. Una pena… No cabe duda de que habría amenizado el jardín del palacio del Elíseo.

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El título de este post es una traducción de la canción "Le dimanche à Bamako" de la banda de Malí Amadou y Mariam.

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