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Embajador en Bangui – Un día (casi) normal

Charles Malinas - Bangui, République centrafricaine - 26 février 2014

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Amanece. Por la ventana abierta entra esa brisa ligera que se lleva la humedad de la noche. « Son las 4:30 hora universal, 5h30 en Bangui » : La RCA abre las noticias de África en la emisora RFI, como casi todas las mañanas desde que llegué aquí, a primeros de diciembre.

6:45

Desayuno ante el bello y apacible jardín de la residencia que comparto con los gendarmes encargados de mi seguridad y el intendente. Hace buen tiempo. El milano que anida en el gran árbol vuela haciendo círculos antes de posarse en las ramas. Tranquilidad de la mañana. Dura poco. Dos disparos, de 14,5 según los especialistas. Tres. Yo también empiezo a reconocer el ruido sordo y casi lento de la pesada ametralladora rusa. Llamo al AD (agregado de defensa), que ya sabe qué ocurre. Tiroteo en la colina, detrás de la Asamblea. Estamos a varios kilómetros pero el eco acorta distancias.

7:30

Justo antes de salir de la residencia para dirigirme a la embajada, el jefe de los gendarmes me advierte que hay una dificultad en el camino. Hay que esperar. Llamo al AD, que va a informarse. Se trata de un incidente delante de la cárcel, en la carreta que lleva a la embajada y que, por tal motivo, está bloqueada. Una multitud de personas se ha reunido por un incidente anoche con gente ex Seleka. Nueva espera. Son las 8, las 8:30, las 9. La situación no cambia, incluso se hace tensa. Cuando estamos a punto de pedir un helicóptero, una sección de Sangaris consigue pasar.

10:00

Aquí voy, escoltado por tres blindados y treinta hombres armados hasta los dientes. La gente no es hostil pero está muy nerviosa. Pasamos la barrera. Una hora después se producirá el drama. La multitud penetrará en la cárcel a la fuerza y sacará a los hombres ex Seleka para matarlos. Venganza por las exacciones cometidas la víspera por otra gente del mismo grupo. Cuatro morirán y dos conseguirán escaparse.
El pesado vehículo blindado avanza con traqueteos estridentes como un velero en la tormenta, evitando los agujeros más grandes cuando se puede. Detrás, el vehículo acompañante.
Después de la barrera, la actividad es normal : puestos de pescado fresco capturado en el río en contrabajo, vendedores de cigarrillos y de bidones de gasolina. En diciembre todo estaba vacío ; volvemos a cruzarnos con carros de culí cargados hasta los topes, de eso viven quienes los utilizan para transportar mercancías. Y también hay taxis y mototaxis. África vuelve a vivir poco a poco.
La residencia está a cinco minutos de la embajada, cinco minutos por una carretera destrozada que pasa delante del arzobispado, donde cada noche se refugian cinco o seis mil personas, como también alrededor de todas las iglesias de Bangui y en el aeropuerto, porque tienen miedo de que las maten de un machetazo o con un AK47mientras duermen.

10:10

Por fin llego a mi despacho, la embajada lleva mucho tiempo en actividad –aquí todo empieza temprano. Me pondré al día luego con el correo de la tarde y la noche. No he podido asistir a la reunión de seguridad de las 9 con los responsables de la cancillería y los servicios, pero hemos hablado por teléfono con el primer consejero. Era la reunión de la mañana, con información de la noche recabada por Sangaris (mariposas rojas) de blindados y soldados infatigables. Lista de exacciones, tiroteos, macabro recuento de muertos. Se manda el telegrama. Nos reunimos rápidamente en mi despacho para preparar la visita del ministro, que asistirá mañana a la ceremonia de juramento de la presidenta elegida el lunes.

11:00

Dejo al equipo para reunirme en la sede de la CEEAC (Comunidad Económica de los Estados del África Central), llego con mucho retraso (pero saben por qué…), el « comité técnico de seguimiento » –el grupo de diplomáticos encargado de acompañar la transición en nombre de la comunidad internacional. En la agenda, la preparación de la continuación, la ayuda a aportar a la nueva dirigente de la transición, sus proyectos… El diálogo se abre y es directo, constructivo.

11:30

Vuelta a la embajada, reunión con una delegación de la Unión Europea seguida de una entrevista con un investigador.
El AD se asoma, hay un tiroteo en Miskine, barrio difícil. ¿Quién, con qué armas, cuánto dura ? En PK12 y PK13, la situación es tensa pero está controlada por los elementos de la Sangaris que ocupan la zona, el principal acceso a Bangui. Los militares están por todas partes y controlan el edificio. El general al mando de las fuerzas francesas me llama en ese momento : análisis de la situación, hablamos de la protección que hay que prestar a los barrios musulmanes.

13:00

Voy al cuartel general de los periodistas –el restaurante en el que almuerza la mayoría (por la noche suelen estar en la terraza del gran hotel de la ciudad). Ahora nos conocemos bien y tenemos conversaciones sinceras, de las que obtengo análisis interesantes e información de campo.

14:30

Rápida reunión imprevista del comité técnico en grupo restringido. A las 18:00 iremos a ver a la presidenta.

15:00

Llego tarde a la cita con el antiguo embajador de Alemania. Soluciono después un problema relacionado con la seguridad del lugar. Y luego un asunto de visado que se ha atascado. Firmo dos portafirmas enteros de documentos contables de la embajada… La tarde transcurre así. En cuanto al primer consejero, ha recabado las opiniones de la clase política sobre la nueva situación. La noción de « gobierno técnico » no es algo habitual en RCA y a los partidos les cuesta aceptar ese paréntesis que los distanciará durante un año. Pero es evidente que la presidenta no cede. El consejero de apoyo, que ha llegado de París para sostener la actividad del puesto diplomático, ha proseguido el trabajo con las ONG y las agencias en el centro de desplazados del aeropuerto. Me reuniré con ambos después de la cita con la nueva presidenta.

18:00

Es de noche y el toque de queda ha dejado la ciudad vacía –en cualquier caso, los ejes principales. La presidenta de la transición recibe al comité técnico de seguimiento. Hablamos de sus prioridades, de la ayuda que le podrá aportar la comunidad internacional. Nos da las primeras indicaciones sobre el gobierno que está componiendo con el primer ministro. Hay que ir deprisa, llenar el vacío político, hacer que cesen las exacciones y devolver la seguridad, tranquilizar a la población, encontrar el medio para pagar los salarios, que no se pagan desde hace más de cuatro meses. La reunión dura casi una hora.

19:00

El agregado de defensa y el agregado de seguridad interior se unen a nosotros en el despacho del primer consejero, más pequeño que el mío pero más acogedor. Nuevo análisis de la seguridad, el de la tarde, que se expondrá en un telegrama. Los eventos de la cárcel no sólo han marcado la jornada sino toda la situación : la cárcel vuelve a ser inutilizable y los que la custodiaban han fracasado en su tarea de garantizar la seguridad de los detenidos.

20:15

Vuelvo a mi despacho para contestar el correo, que no deja de llegar. Llamo al director del gabinete del ministro para hablarle de la situación –poco después expondré por escrito lo esencial a los principales interlocutores parisinos.

21:50

Salgo de la embajada. La carretera está vacía. En la curva del hotel Oubangui hay una barrera de Sangaris ; los blindados rodean un pick-up sospechoso. El banderín me abre camino, pasamos lentamente. Más lejos, la cárcel está abierta de par en par ; pasamos por la residencia de la presidenta y su ejército, luego el arzobispado, donde se ha concentrado la gente que se había ido por la mañana.
En la residencia, la cena está lista. Cenamos juntos, los gendarmes y yo.
Mañana tenemos la visita del ministro…

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