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Irlanda / Crónica de una visita ministerial

Gwendal Sousset - Dublín, Irlanda - 11 de diciembre de 2014

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Viernes 12 de abril de 2013. Dublín (Irlanda).
Las 4 de la mañana. Abro los ojos. El despertador aún no ha sonado, pero mi inconsciente me saca de los brazos de Morfeo. Miro el teléfono móvil: cuatro llamadas perdidas, dos mensajes de texto y uno de voz. La embajadora me ha llamado a las 23:30… el consejero diplomático del ministro también. La revista de prensa debe estar lista a las 7:00.

Anoche me acosté muy pronto (a las 22:00), previendo una de esas jornadas que uno no sabe cuándo (o si) terminan de verdad. La delegación francesa tenía que llegar a las 23:00 para participar el día siguiente en el Ecofin, la reunión de ministros de Finanzas en el marco de la presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea. Todo está previsto y cronometrado, desde la recepción en el aeropuerto (embajadora, consejera, conductores) hasta la llegada oficial al castillo de Dublín a las 8:30 del día siguiente. Ayer, el ministro de Finanzas fue la principal noticia del informativo de la noche de la cadena TF1. En resumen: el asunto Cahuzac agita la esfera político-mediática. Por la tarde, tuve una breve conversación con un consejero diplomático: al ministro lo acompañan una docena de periodistas y tendremos que gestionar esta llegada imprevista. Estrés.

4:15. Café. Sentado en la cama, con el ordenador encima de las rodillas, me dedico a mi ejercicio preferido: la selección de artículos para mi revista de prensa. No hay gran cosa en las últimas horas, me concentro en los editoriales y en los artículos de fondo. Recopilo unos esbozos (el tono viene dado por la portada de Les Échos: «Bercy [el Ministerio de Economía y Finanzas], una fortaleza que se tambalea») y mando un mensaje al jefe de servicio de guardia en la Dirección de Comunicación y Prensa, la «casa madre» en París. Cada mañana, a partir de las 6:00, su equipo y él redactan los «puntos calientes de la prensa», un documento interno de referencia que permite a todos los dirigentes del Ministerio disponer a las 8:40 de una síntesis exhaustiva de los temas de actualidad tratados en los medios. Es demasiado tarde para incluirlos en mi revista de prensa, pero me contesta con bastante rapidez: «te mandamos los puntos calientes por correo electrónico e intentamos mandarte algunos artículos antes. Saluda al ministro». Gratitud.

6:00. Ducha rápida. Mi revista de prensa ocupa unas 20 páginas: tres cuartas partes son sobre el «Asunto» [Cahuzac], el resto es sobre el mecanismo de supervisión bancaria y las disposiciones que quiere adoptar el Consejo Europeo en materia de lucha contra… la evasión fiscal (sonrisa). Un poquito de plancha, un café y nuevo vistazo a las últimas noticias.

6:52. Envío de la revista de prensa al gabinete del ministro, a la embajadora y a la consejera económica. Me vienen a buscar a las 7:00 para ir al castillo de Dublín. En la embajada, el becario de la École nationale d’administration tendrá que proporcionarme artículos durante buena parte de la jornada. Abnegación.

7:10. Llegada al castillo. Andrew, un diplomático irlandés de enlace, me lleva a los centros de prensa. Hablamos sobre el dispositivo para la llegada. Unos cientos de periodistas ya están «instalados» (¿o quizá debería decir «amontonados»?) detrás de las barreras de seguridad. A unos pocos metros, la alfombra roja por la que pasarán los ministros y sus delegaciones. Saludo a algunos conocidos e identifico al corresponsal de France24, que ha conseguido hacerse con un sitio privilegiado, justo al principio del «media walk». Concentración.

7:30. Llega el ministro. Bajo los escalones y me dirijo rápidamente hacia su consejero para decirle dónde tiene que pararse para decir unas palabras a la prensa (preferiblemente a «nuestros medios»). Como de costumbre, todo sucede muy rápido. Vale. El pulgar hacia arriba del corresponsal de France24 me indica que tienen sonido e imagen. Con ello tendrán para una noticia en el próximo boletín. Alivio.

8:00 – 13:00. Idas y venidas entre los centros de prensa, el espacio de nuestra delegación y las salas de reunión. Imprimo una selección de las últimas noticias para dárselas al ministro, respondo a las peticiones de los periodistas, organizo y dirijo algunas entrevistas en off sobre los temas económicos del día. Hay un encuentro bilateral previsto con el ministro alemán. Trabajo.

Source: présidence irlandaise, eu2013.ie

13:30. Comida de pie con una parte de la delegación; hablamos de series de televisión, intercambiamos anécdotas. Buen ambiente.

14:00 – 18:00. Idas y venidas bis. Hay prevista una conferencia de prensa del ministro a las 18:00. Y la cadena TF1 debe emitir la noticia en el informativo de las 20:00 (las 19:00 hora irlandesa). Las reuniones se alargan. El ministro no aparece. Sube un poco la tensión. Impaciencia.

18:40. Por fin llega el ministro. Las preguntas van surgiendo una detrás de otra, sin maldad; las respuestas no dejan lugar a la ambigüedad. Todos contentos. Alivio.

19:30. Me ocupo de los periodistas en el centro de la ciudad mientras la delegación acude a la cena oficial en Kilmainham, en el centroeste de Dublín.

22:00.Cae la tensión. En el camino de vuelta, los colores recargados de las fachadas del centro de la ciudad se reflejan en el Liffey: un resumen policromo de las sensaciones del día. Dublín es hermosa por la noche.

23:00. Vuelta a casa. Me permito una copa de vino con mi compañero de piso. Media hora más tarde, Hipnos y Nix han podido conmigo. Mañana: reunión a las 10:00. Telón.

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