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Una mirada a la gestión de una crisis : « Octubre de 1997 – Operación Antilope »

Patrick Lachaussée - Quai d’Orsay, Paris, France - 24 septembre 2014

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Fase 1 : planificar la operación desde París

Octubre de 1997 : la crisis del Congo afecta a muchas grandes ciudades del país y llega a Pointe Noire, a donde se extiende la violencia y donde se producen enfrentamientos entre distintos grupos armados.

Desde el primer momento se crea un gabinete de crisis

Desde el inicio de los enfrentamientos se crea un gabinete de crisis. Nuestro cónsul general en Pointe Noire sigue la situación hora a hora y recoge información de primera mano, sobre todo de comunidades religiosas que han visto pasar camionetas cargadas de hombres armados. Otras llamadas informan de actos violentos contra personas. Desde el Ministerio francés de Asuntos Exteriores, decidimos reforzar la seguridad del cónsul general de Francia y se desplazan al consulado miembros de las Fuerzas Especiales. También decidimos reforzar el equipo de diplomáticos presentes en Pointe Noire y esa misma noche dos compañeros viajan a Pointe Noire vía Libreville.

La tensión aumenta

Desgraciadamente, no habíamos previsto que a nuestros compañeros los esperaría un comité de bienvenida compuesto por milicianos con un discurso antifrancés. Nuestros compañeros son maltratados, les rompen los pasaportes diplomáticos delante de ellos y durante unas horas que se hacen muy largas los vejan de todas las formas imaginables, llegando a simular una ejecución. En el gabinete de crisis en París la tensión aumenta. Estamos en contacto permanente con el consulado general en Pointe Noire, con la embajada de Francia en Brazzaville, con el Estado Mayor de los Ejércitos e intentamos obtener información y presionar a los jefes de las milicias principales para conseguir que liberen a nuestros compañeros. La tensión en la ciudad y en el consulado general es máxima. Al día siguiente los encuentran en medio de un cruce en un estado lamentable. Están vivos, es lo esencial.

Ahora el aeropuerto está bloqueado por los milicianos que se han atrincherado ahí. Los combates están en su punto álgido y se oyen tiros sin parar en muchos barrios. Es imposible organizar la evacuación de nuestros compatriotas y es imposible repatriar a nuestros compañeros maltratados. Se toma la decisión de mandar a un médico. Propongo que mandemos a un psiquiatra, toda una novedad en el marco de una crisis en el extranjero en la que hay ciudadanos franceses involucrados. Y cuarenta y ocho horas más tarde, el coronel médico Alain P., especialista en psiquiatría, es llevado con la mayor discreción al consulado general de Francia en Pointe Noire. Tiene una doble misión : ocuparse rápidamente de nuestros compañeros que han sufrido abusos y visitar a nuestros compatriotas que están bloqueados y que viven encerrados desde hace muchos días sin que se vislumbre una escapatoria a corto plazo. Pointe Noire es una ciudad por la que circulan los rumores más macabros.

Entonces entran en juego las fuerzas angoleñas e intervienen en Pointe Noire. Las milicias huyen de ellas hacia Brazzaville. En Brazzaville, las milicias del mismo movimiento huyen hacia Pointe Noire. En una época en la que las vías de comunicación son especialmente limitadas, las distintas fuerzas presentes no pueden comunicarse y se dirigen una hacia la otra.

Los ciudadanos franceses, la prioridad

En el gabinete de crisis se analizan los movimientos de las fuerzas que se dirigen a la vez hacia Dolisie y, al mismo tiempo, se estudia la presencia de ciudadanos franceses, europeos o de otros países en la región. Detectamos una empresa maderera, cuyo presidente es un alemán que vive en Colonia. Con los datos de que disponemos, pedimos a unos y a otros a que sean prudentes y les invitamos a que se replieguen hacia el norte y, si pueden, a que piensen en salir del país en avión hacia Gabón. Pero los acontecimientos se precipitan. Son las 23:00 y seguimos en el gabinete de crisis. Suena el teléfono. Es una comunicación urgente, una llamada de socorro desde el Congo. Mi interlocutor me llama desde un teléfono por satélite, está en una situación de mucho peligro y suena aterrorizado. La comunicación se entrecorta : « Hay 80 personas aquí. Hay franceses, alemanes, daneses, congoleños, mujeres y niños. Trabajamos para la empresa X (una maderera) y nos han atacado hombres armados esta tarde. Nos hemos refugiado en un claro del bosque cerca de la explotación. Vengan a buscarnos ». A mi jefe y a mí no nos da tiempo a hacer preguntas. Continúa : « Esperen, llegan unos hombres, están armados. Vengan rápido… estamos… » Y se corta la comunicación en el momento en el que se oyen detonaciones de armas automáticas.

Reunir información y a los interlocutores

No hay un minuto que perder. Además de los datos que ya hemos recopilado, apuntamos todo lo que nos ha dicho ese hombre. Mientras, llamo al presidente de la empresa para que me dé más información, mi jefe se pone en contacto con el director de gabinete del ministro para informarle de la situación de peligro en la que se encuentran esas personas. Inmediatamente después llama al Estado Mayor de los Ejércitos y, en la hora que sigue, al conjunto de las autoridades francesas : avisa a la presidencia de la República, a los gabinetes del Primer Ministro, del ministro de Asuntos Exteriores y del Ministro de Defensa, a sus consejeros principales y a los directores del Ministerio francés de Asuntos Exteriores.

Se convoca una reunión de crisis en el despacho del director de gabinete para examinar las opciones. Durante ese tiempo, el presidente alemán de la maderera me manda documentación : mapas recientes de la zona en los que aparece la localización del claro en el que probablemente se haya refugiado el personal de la empresa, la lista de los trabajadores y de las familias presentes en el campamento de supervivencia, los números de todos los teléfonos por satélite de que tiene constancia. Le pregunto si puede mandar a alguno de sus colaboradores al gabinete de crisis y me manda al director general.

Con todos estos documentos preparamos un expediente para la reunión que se va a celebrar. Hay que darse prisa y nos falta material. Se ha estropeado la fotocopiadora (puede parecer un detalle, pero en estas circunstancias supone un problema añadido). Buscamos una solución y corremos por los pasillos vacíos del Ministerio de Asuntos Exteriores en busca de una fotocopiadora. El expediente está listo a tiempo y se celebra la reunión. Ya solo falta tomar la decisión de intervenir.

>Fase 2: la intervención sobre el terreno

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