Acceso rápido:

El Homo diplomaticus, una especie desconocida

Anne Chounet-Cambas - Quai d’Orsay, Ministerio de Asuntos exteriores, París - 31 de agosto de 2014

Compartir

Compartir

Todas las versiones de este artículo: [English] [Español] [français]

El objetivo de este blog, como ya habrán entendido, consiste en desvelar algunos aspectos de nuestra actividad. Hemos partido de una constatación sencilla: los franceses saben qué hacen los profesores, los médicos o los bomberos. Pero no saben muy bien a qué se dedican los diplomáticos.

¿Para qué sirve un diplomático?

Es una profesión que abarca varias profesiones en sí misma. Por resumir, se pueden repartir en cuatro grandes campos: representar a Francia, defenderla y promover los intereses del país en todos los ámbitos (sobre todo a través de la diplomacia económica); obrar en el mundo a favor de la paz, la seguridad y los derechos humanos; contribuir a la organización de la globalización para encaminarse hacia un desarrollo sostenible y equilibrado; administrar y proteger a los franceses que viven en el extranjero (la llamada «administración consular»).

Y por resumir aun más: el objetivo final de la diplomacia es ayudar a resolver las crisis y, en la medida de lo posible, evitar los conflictos, manteniendo un diálogo constante con los demás países.

Huelga decir que se trata de un ejercicio complicado que a menudo nos sitúa en el foco de las críticas de la sociedad civil. Como dice nuestro embajador en Washington, Gérard Araud:

«Malentendido entre el diplomático y el ciudadano. El primero busca una solución, aunque tenga que hablar con el diablo. El segundo denuncia al diablo».

Eso sin contar con que nos acabamos volviendo un poco esquizofrénicos, como tuitea, de nuevo, Gérard Araud (¿les he dicho que pertenezco a su club de fans?):

Cualquier diplomático debe ser esquizofrénico. Por una parte se indigna, pero por otra no debe permitir que la emoción enturbie su juicio.

En cualquier caso, se trata de una profesión muy exigente. Retomando las palabras de Thierry Vallat, uno de los miembros que participan en el blog: todos hacemos este trabajo por pasión.

Obviamente, si la diplomacia tiene mucho de diálogo en las esferas especializadas, también es una profesión que se ejerce sobre el terreno: los diplomáticos también actúan en el ámbito de la cooperación, ya sea científica, técnica o cultural. Que los que nunca han visto a un embajador en mangas de camisa echen un vistazo a nuestros documentales web: ya verán cómo algunos sudan, y mucho, la camisa. Nuestros vídeos «Confidences d’ambassadeurs» (Confidencias de embajadores) también permiten hacerse una idea de lo que significa ser embajador sobre el terreno.

Cuando los diplomáticos salen de la oscuridad

Como es difícil explicar de una vez por todas y en unas pocas líneas en qué consiste el trabajo de diplomático, con sus infinitas variaciones, se creó, hace ya unos años, un programa de apertura al público, en internet y en directo, con el Quai d’Orsay Hors les Murs (el Ministerio francés de Asuntos Exteriores fuera de sus cuatro paredes), una serie de conferencias-debate abiertas al público, generalmente fuera de París.

Y este año les proponemos una novedad: justo antes de la conferencia de embajadores, que se celebra tradicionalmente una vez al año a finales de verano, organizamos una sesión abierta a todo el mundo el 25 de agosto llamada «À la rencontre des ambassadeurs» (Al encuentro de los embajadores). Será media jornada de debates y de intercambio sobre temas diversos. Una ocasión más para acabar con unos cuantos clichés…

Compartir

Compartir

1269 vistas


Palabras clave:

Comentar

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje


MENCIONES LEGALES & INFORMACIONES PRATICAS

Todos los derechos reservados - Ministerio de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional - 2019